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El 18 de diciembre de 2020, el precio del crudo nacional llegó a 47.50 dólares por barril, con lo que el hidrocarburo alcanzó 12 jornadas de ganancias consecutivas por primera vez en la historia, de acuerdo con Petróleos Mexicanos (Pemex).

“Esta cifra récord está directamente relacionada con las alzas paulatinas que desde mediados de año se han observado en los precios del petróleo a nivel mundial, luego de que durante el segundo trimestre de 2020 prevalecieran las bajas cotizaciones en el mercado”, refiere información de Deloitte México.

Añade que, a finales de marzo, la baja demanda del petróleo debido al confinamiento de las personas en diversos países, así como a la ‘guerra’ de precios entre Arabia Saudita (el mayor exportador de crudo del mundo) y Rusia, provocaron el desplome del valor comercial del crudo, que en abril –el mes con los precios más bajos– cotizó en un promedio de 17.64 dólares por barril en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEC).

Sin embargo, recientemente, diversos factores han influido para que la industria de los hidrocarburos tome un nuevo impulso. De acuerdo con Arturo García, socio líder de la Industria de Energía y Recursos Naturales en Deloitte México, los precios del petróleo y de otros commodities experimentaron alzas interesantes en noviembre y hace dos meses tuvieron sus niveles más altos, impulsados, principalmente, por noticias favorables respecto a la efectividad de vacunas contra el COVID-19.

“Las alzas son relativamente positivas. Los precios aún están en niveles de 50 dólares por barril, que son bajos para el Brent; 49, para el WTI, y 47 para la mezcla mexicana, por lo que las compañías apenas logran estar en un punto de equilibrio en sus costos de producción, especialmente, las estadounidenses”, señala el especialista.

Añade que otros factores que han incentivado este “rally” positivo en los mercados incluyen la leve recuperación de la demanda en Asia, las expectativas de la reunión del grupo ampliado de la OPEC, así como las coberturas para posiciones cortas en el mercado, ya que muchos operadores han estado apostando a la caída de precios de petróleo y de acciones relacionadas, para obtener rentabilidad de ello.

“La reunión de la OPEC Plus, que se llevó a cabo el pasado 3 de diciembre, toma relevancia debido a que, durante la sesión, el grupo finalmente acordó un recorte de producción, para enero de 2021, de solo 7.2 millones de barriles diarios, en lugar de continuar con el recorte actual de 7.7 millones de barriles en la producción diaria, un anuncio que también generó alzas moderadas en los precios”, puntualiza García.

Explica que otro tema clave que impactará en la recuperación del precio del petróleo es –aunque no lo parezca– el de la refrigeración de las vacunas, las cuales necesitarán ser resguardadas a temperaturas de congelamiento, para lo cual la producción de hielo seco será fundamental.

“Es importante señalar que la mayoría de los productores de hielo seco del país han desaparecido; quedan muy pocos con la capacidad de producir las cantidades que requieren los cargamentos de vacunas (embarques de entre 10 y 20 kilogramos) proyectados para México. Lo anterior significa que habrá que invertir en maquinaria y en otros activos, a recuperar en dos o tres años”, indica el especialista en Energía y Recursos Naturales en Deloitte México.

Refiere que lograr establecer las condiciones para mantener en buen estado estas vacunas y poder ejecutar con éxito el calendario de vacunación, como se tiene programado, ayudará a impulsar una reactivación económica que beneficie también a los precios del petróleo; no obstante, si se presentan retrasos, la recuperación de la economía demorará.

¿Por cuánto tiempo y bajo qué condiciones podrían seguir los buenos niveles en el precio del crudo?

De acuerdo con García, es difícil predecir el plazo que durará el alza de precios por la esperanza de la vacuna: “Sin duda, entre más pronto se distribuya una vacuna que sea efectiva, más pronto volveremos a la normalidad. ¿Pero cuál será esa normalidad? Seguramente no será igual que antes de la pandemia. Las personas trabajarán más desde sus casas, viajarán menos; la movilidad será diferente. Será una nueva economía”.

El especialista indicó que, posiblemente, el impacto de la vacuna tenga un efecto hasta la primera mitad de 2021; sin embargo, después se tendrá que poner en la balanza el impacto por oferta y demanda de los combustibles.

“Como mencionamos, la demanda, será menor. La Agencia Internacional de Energía (IEA) estima que el consumo de los combustibles líquidos en 2020 cayó 8.8 millones de barriles de crudo al día, en comparación con 2019. La oferta dependerá de los acuerdos de la OPEC Plus en 20212”, precisó García.

Agregó que también se debe considerar que se ha tenido una nueva oleada de contagios en varios países de Europa, en Estados Unidos y en Latinoamérica, lo cual puede aumentar las medidas restrictivas de movilidad y reducir aún más la demanda.

Impacto del alza registrada en los precios del petróleo para México

“Cualquier incremento en los precios del petróleo es positivo para México, desde el punto de vista de ingresos de Petróleos Mexicanos, así como de los operadores privados, ya que finalmente estos tienen que pagar derechos e impuestos al gobierno federal con base en sus ingresos. Los incrementos de noviembre no tienen un impacto significativo en los programas de inversión de los productores, pero sí son un alivio, tras meses de baja demanda y precios deprimidos. Además, a nivel internacional, un alza en los precios del petróleo impacta en los de la gasolina, el diésel y la turbosina”, explica García.

Acerca de si la industria petrolera nacional está preparada para una recaída de los precios, el especialista señaló que el gobierno mexicano normalmente entra en programas de coberturas petroleras cada año, para protegerse contra potenciales caídas del precio de este hidrocarburo, por debajo de los niveles establecidos en el Presupuesto de Ingresos de la Federación.

“El costo de las coberturas petroleras ha rondado los 1000 millones de dólares, siendo el programa más grande de su tipo en el mundo. Este año, debido a la alta volatilidad de los precios y a la incertidumbre en el sector, seguramente la negociación ha sido más complicada. Al respecto, es importante señalar que Pemex también contrata coberturas, como complemento a las contratadas por la Secretaría de Hacienda, pero en volúmenes menores”, añade el especialista.

Para 2021, ¿qué se puede esperar para la industria petrolera?

“Aún vemos un periodo de incertidumbre. Si las vacunas tienen éxito y se puede cubrir a grandes sectores de la población, habría menos restricciones de movilidad y mayor demanda de petróleo. Sin embargo, en este momento observamos una situación en la cual muchos negocios que esperaban, finalmente, durante las fiestas decembrinas reducir sus inventarios de productos, incrementar las reservaciones en hoteles o la demanda de bienes de consumo, difícilmente podrán conseguirlo debido al cierre de los negocios”, indica García.

Agrega que otro aspecto al que habrá que poner atención será a la llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos.

“Sería muy importante que el gobierno mexicano retome y revise la estrategia energética para cumplir al pie de la letra con el T-MEC, y así evitar posibles sanciones en el futuro. De igual forma, sería toral retomar las rondas de petróleo suspendidas y las de generación de energía, para que regrese la confianza a los inversionistas y el PIB nacional se recupere”, refiere García.

Y, en caso de que logremos una recuperación, saber que será en condiciones distintas a lo que estábamos acostumbrados antes de la pandemia, refiere el especialista.

García finaliza señalando que la industria petrolera debe prepararse para poder hacer frente a una nueva realidad en la cual la demanda puede tener cambios significativos, no solo en los volúmenes sino en los plazos, en las condiciones y en las geografías.

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