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T-MEC y el impulso al comercio exterior en América del Norte

Experto de Deloitte México refiere que en el país se podrán fortalecer, en los próximos meses, diversas industrias como la manufacturera y maquiladora.

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De acuerdo con Manuel Muñiz, socio de Comercio Exterior y Aduanas en Deloitte México, luego de tres meses de caídas constantes en los niveles de exportación de mercancías, en comparación con el mismo periodo de 2019 (marzo, -1.7%; abril, -40.9%; y mayo, -56.7%, según cifras del Banco de México) en junio pasado, México observó un repunte que rompió récord.

El especialista refirió que, de acuerdo con Banxico, las ventas al extranjero aumentaron a 33,076 millones de dólares y registraron un nuevo máximo histórico en el superávit comercial: 5,547 millones de dólares.

Muñiz señaló que uno de los factores que impulsaron las actividades de comercio exterior de México fue, principalmente, la reactivación económica de Estados Unidos y los paquetes de incentivos fiscales implementados en dicho país. Explicó que al reanudarse las operaciones en diversas industrias de aquel país la demanda de productos producidos o transformados en México aumentó, como fue el caso del sector automotriz.

“Sin embargo, otro hecho que sin duda tiene el potencial para favorecer, más adelante, las ventas de productos nacionales al extranjero es la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y el marco de certidumbre que este acuerdo comercial representa”, explicó Muñiz.

Agregó que las nuevas reglas para el comercio exterior de Norteamérica otorgan certeza jurídica a las empresas y a los gobiernos de la región, así como grandes facilidades fiscales en los flujos de mercancías.

“Estas ventajas, en conjunto, convierten al T-MEC en un instrumento capaz de revolucionar el comercio exterior en América del Norte y, en el caso de México, podrá fortalecer en los próximos meses diversas industrias, entre las que destacan la manufacturera y maquiladora”, puntualizó Muñiz.

Sin embargo, añadió que a pesar de la certidumbre que ahora existe, para realmente aprovechar los beneficios que este acuerdo comercial otorga, será fundamental que las organizaciones mexicanas se preparen y cuenten con la mejor asesoría con el fin de cumplir con los requisitos del nuevo tratado.

“Las nuevas reglas para el comercio exterior de Norteamérica otorgan certeza jurídica a las empresas y a los gobiernos de la región”, precisó.

Diversificar el comercio exterior, ¿la clave?

Muñiz señaló que en materia de exportaciones nuestro país aún tiene importantes desafíos por resolver, como su gran dependencia respecto a la economía de Estados Unidos: “Tan solo en lo que llevamos de 2020, según información de Banxico, 81.09% de nuestras exportaciones ha sido destinado a este país, mientras que, por ejemplo, a Canadá enviamos 2.68% del total”.

El especialista cuestionó el porqué el comercio exterior de México se ha concentrado históricamente en Estados Unidos, y respondió que, para comenzar, la economía de la Unión Americana es la más importante del mundo: “De acuerdo con el Banco Mundial, su Producto Interno Bruto (PIB) en 2019 fue de 21.4 billones de dólares, es decir, casi 18 veces superior al de México. Además, su cercanía geográfica nos otorga mayores facilidades para el comercio”.

Sin embargo –reflexionó Muñiz—, hay que tener presente que a pesar de que Estados Unidos está haciendo todo lo posible por mantener activa su economía y que el T-MEC representa un impulso a la relación comercial existente, en estos momentos, esa nación experimenta una segunda ola de contagios por COVID-19, lo que podría provocar un nuevo cierre de negocios y, por consiguiente, otra caída en la demanda de exportaciones mexicanas.

“Ante un escenario como ese, ¿de qué manera podrían las organizaciones mantener un alto nivel en sus exportaciones? Una opción es que el sector empresarial mexicano apueste por la diversificación de clientes como una alternativa para consolidar sus ventas al extranjero”, agregó el especialista.

Dijo que de acuerdo con la Secretaría de Economía México cuenta con 12 Tratados de Libre Comercio (TLC) que lo conectan con 46 países; 32 Acuerdos para la Protección y Promoción Recíproca de las Inversiones (APPRI) que instauran una relación comercial en 33 naciones, y 9 acuerdos de alcance limitado, los cuales, sumados a la infraestructura carretera y portuaria nacional, sitúan a las empresas del país en un sitio de privilegio para comerciar con otros destinos.

“Por lo anterior, será conveniente que las compañías desarrollen modelos de negocio inteligentes y novedosos con el fin de aprovechar la buena posición comercial de nuestro país y colocar sus productos en destinos atractivos, como son, incluso, China o Corea del Sur, que se han caracterizado por competir con México en distintas industrias”, indicó.

Finalmente, Muñiz indicó que realizar un análisis del contexto y la situación particular e identificar oportunidades durante el periodo de reactivación económica serán acciones fundamentales para que las organizaciones puedan, no solo aprovechar los beneficios comerciales que tiene México y seguir impulsando las exportaciones nacionales, sino también salir más fortalecidas en esta nueva etapa de comercio exterior.

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