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“El sector metalmecánico está tratando de recuperar lo perdido en 2020”: Robert Kühn

Robert Kühn, director de tecnología (CTO) de Langer México, habla de sus proyectos y de cómo su empresa ha lidiado con la pandemia.
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Robert Kühn, director de tecnología (CTO) de Langer México.

Robert Kühn, director de tecnología (CTO) de Langer México.

Eduardo Tovar: ¿Cómo vieron ustedes el comportamiento de la industria con el tema de la pandemia el año pasado?

Robert Kühn: Vimos el comportamiento como algo realmente razonable al enfrentar las circunstancias de una situación nueva por completo. La gran mayoría de la industria frenó o paró las inversiones. En situaciones extremas, en las que no hay un “masterplan” preparado, al inicio siempre crece más rápido el miedo que las soluciones. Pero con el tiempo me di cuenta de que hay compañías éticamente sanas que desarrollan metodologías favorables. ¡Estos ejemplos hay que seguirlos!  

ET: ¿Cómo lo manejaron y qué perspectivas ven para este año?

Robert: Una compañía y sus resultados siempre son el reflejo de su gente y sus valores. Y no hablo solo de los líderes, sino de cada integrante: desde el personal de limpieza hasta la gerencia.

Veo cualquier situación como un reto para la mejora. Y así fue muy importante darles a mis compañeros, familiares y al entorno industrial una señal positiva.

Como la mayoría, tuvimos una baja en ventas, lo que debo tomar como consecuencia normal en esta situación. Tener la infraestructura, como Langer México, con capacidad automatizada y autónoma disponible solo es una parte para el éxito. Me interesó apoyar el ánimo de nuestra gente creando una mascarilla, un proyecto en el que todos pusieron mucha atención y corazón. Nos ayudó el mantenernos movidos con mentes enfocadas y actitud feliz. ¡Un equipo motivado puede lograr lo que sea! Y, así, no fue sorprendente que se hayan establecido ventas desde mitad del año pasado a un nivel constante, positivo. Es más, desde agosto hasta noviembre de 2020 tuvimos un ligero plus en ventas, comparado con los años anteriores. Después y hasta el día de hoy estamos aún mejor, con un promedio de 45 % del crecimiento. Parece que la industria está tratando de recuperar lo perdido en 2020.

ET: El año pasado, apenas inició la pandemia, desarrollaste el proyecto que acabas de mencionar para producir mascarillas en tiempo récord; ¿cómo fue esa iniciativa?

Robert: Vi lo que pasaba en China, en Europa, y que estaba por llegar a Estados Unidos y México. Y hay dos cosas que necesitamos en estos tiempos: algo de seguridad contra el contagio, y ayuda para las personas que se han contagiado y necesitan respiradores. La misma noche que se me ocurrió la idea de hacer la mascarilla analicé dos compañías que me pudieran ayudar a llevar a cabo el proyecto.

Una de ellas era Dekosys, que se dedica a la inyección de plástico y está justo al lado de Langer, en el Polígono Empresarial San Miguel. La otra era CIMCo, representante de TopSolid, y con cuyo propietario y director, Hans Schwerdt, tengo una larga relación profesional. Nos retroalimentábamos por las redes sociales, por teléfono y correo hasta que tuvimos un diseño final a los tres días de iniciar el proyecto.

Luego realizamos el desarrollo del molde total y, al otro día en la noche, el molde ya estaba listo para iniciar la producción de la mascarilla. El proyecto fue el resultado de la unión de Langer México y CIM Concept, ambas empresas comprometidas y solidarias con el pueblo de México en esta época de pandemia.

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ET ¿Qué estrategias han aplicado para atender las necesidades de la industria y de sus clientes? ¿Cómo han permanecido cerca de ellos?

Son dos estrategias esenciales. La habilidad de cambio de ritmo y uso de capacidades y, gracias a haber tenido relaciones estrechas con la mayoría de nuestros clientes desde los años pasados, nos conocen en persona y confían en la calidad de Langer México. Fue relativamente sencillo cambiar también la comunicación a plataformas interactivas. Claro se necesitó la inversión en equipos y software para agilizar el cambio, pero también nos ayudó mucho para estar ahora aún más cercanos a nuestros clientes, con una comunicación efectiva.

ET: ¿Cómo termina un alemán trabajando en el sector metalmecánico mexicano?

Igual como mi ídolo Federico Baur (fundador del Grupo BOCAR, que descansa en paz), en el año 2008 me enamoré en mi primera visita, de este país, su gente y su tierra. Aunque muchos procesos imprecisos y burocráticos impiden todavía aplicar solo lo que uno sabe hacer, en mi caso moldes, troqueles y maquinaria, sentí siempre que la gente tomó mis ideas en cuenta, lo que generó un valor de vida importante para mí.

También hay muchas oportunidades en México para todos aquellos que no temen trabajar duro, que están dispuestos a compartir conocimiento y a no brincarse reglas universales.

ET: ¿Cómo te iniciaste en el mundo metalmecánico y del mecanizado?

Cuando era un niño adolescente, de apenas 10 años, junté con mi mejor amigo diferentes piezas viejas con el fin de montar una moto. Para eso aprendí algo básico de mecánica de manera autodidacta (ya que mi papá estaba en contra de usar el probable resultado: la moto) como la medición, el corte, el barrenado, etc. Es increíble cómo uno puede aprender por sí mismo cuando existe el interés.

Al cumplir 14 años ya había ensamblado y modificado varias motos y mi interés por la metalmecánica había nacido. En 1998 empecé a estudiar en el sistema dual en Alemania, con la suerte de haber encontrado una compañía de la más avanzada tecnología. Entre aplicación de fabricación generativa, mecanizado de 3-5 ejes, EDM de 4 ejes, soldadura láser, sistemas CAD/CAM y mucho más, encontré un mundo muy interesante para mí. Estar abierto a lo desconocido era siempre uno de mis valores importantes, sin importar que fuera en un ambiente laboral o personal.