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27/03/2015 | 11 MINUTOS DE LECTURA

Investigación Aeronáutica en México

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El Centro de Investigación e Innovación en Ingeniería Aeronáutica de la Universidad Autónoma de Nuevo León surgió como una necesidad del sector aeroespacial mexicano de capacitar ingenieros y desarrollar la industria del país. Hoy se ha convertido en un centro clave para el desarrollo de nuevos proyectos de la mano de Pymes y grandes empresas.

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Este año el CIIA (Centro de Investigación e Innovación en Ingeniería Aeronáutica) cumple tres años de funcionamiento. Este centro pertenece a la Universidad Autónoma de Nuevo León y se viene desarrollando desde 2006, planteado en un principio como una nueva carrera en Ingeniería Aeronáutica. Toda la  infraestructura del CIIA se mueve alrededor de programas académicos, por ello tenían que organizar un plan para la nueva licenciatura y crear así el centro de investigación.


“Empezamos a crear la licenciatura de Ingeniero en Aeronáutica como respuesta a una necesidad del gobierno, el cual veía muy fuerte la llegada de inversión extranjera en el área aeronáutica y cómo esa perspectiva de crecimiento era sólida”, comenta la Dra. Patricia Zambrano Robledo, Coordinadora General del CIIA. “En 2007 se inició la carrera y a la par teníamos en mente que necesitábamos un centro aeronáutico de investigación para potencializar lo que nuestros estudiantes desarrollaran para insertarse en la industria y el mercado laboral”. De esa manera, la facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) empezó a planear qué debería tener el centro y en qué áreas se iba a enfocar. Fue así como se centraron en diseño y simulación, análisis estructural y materiales. A finales de 2009, luego de conseguir recursos, se inició la construcción del centro.


A lo largo de ese tiempo también trabajaron en la creación de una maestría, que finalmente inició en 2012 como Maestría en Ingeniería Aeronáutica. Hoy en día, dicha maestría se encuentra dentro del padrón de calidad de Conacyt, lo que significa que todos sus estudiantes están becados cien por ciento, desde manutención y colegiaturas, en un sistema donde no pagan absolutamente nada y tienen un espacio específico donde desarrollan su labor. “Una característica importante de este posgrado es que todos los proyectos que realizan los estudiantes están ligados a un desarrollo industrial. La facultad a la que pertenecemos tiene 65 años de vida (los cumple este año) y la facultad tiene más de 40 años de trabajar con el sector industrial de la región, principalmente enfocado al sector automotriz y metalmecánico, por la vocación industrial de Nuevo León. Estos últimos años ha cambiado un poco la dinámica con la llegada de empresas del sector aeronáutico. Entonces, aprovechando ese trabajo con que ya contábamos, empezamos a desarrollar y trabajar con la industria aeronáutica brindando servicios industriales y el desarrollo de proyectos”.


Los proyectos desarrollados por el CIIA normalmente son apoyados con fondos federales de Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología). Conacyt le paga a la empresa hasta el 80% del precio que el CIIA cobre por el desarrollo del proyecto. Realmente, la empresa aporta 20% y este apoyo que da el gobierno federal es a fondo perdido. Es decir, una vez se entregue el proyecto la empresa no tiene que devolverle nada al gobierno. El CIIA también apoya a las empresas a presentar el proyecto al Conacyt: “Normalmente, la gente cuando está en la industria solamente piensa en producción, en productividad, y al Conacyt lo que le interesa es el desarrollo tecnológico. Muchas veces cuando la empresa está sometiendo su proyecto, al pensar en términos de productividad, no incluye los términos adecuados y, entonces, no les aprueban el proyecto”, explica la Dra. Zambrano. Por eso, el CIIA los empieza a apoyar desde la etapa en que se está planeando el proyecto: cómo redactarlo, cómo presentarlo y cómo subirlo a la plataforma para ponerlo en consideración de los proyectos federales.


“Una vez se otorgan los fondos empezamos a trabajar con la empresa en el desarrollo del proyecto hasta que se entregan los resultados finales. En ese sentido, hemos desarrollado varios proyectos, principalmente con Pymes que están desarrollando componentes para la industria, para un Tier 2 o un Tier 1. Creo que ha sido muy fructífero, porque aparte de que se involucra la empresa, se involucran los estudiantes e investigadores, lo cual hace que haya un crecimiento del conocimiento. En estos proyectos el aprendizaje es bilateral: de la empresa a la academia y de la academia a la empresa, enriqueciendo la cadena de productividad”, agrega la Dra. Zambrano.


Algo que el CIIA también ha logrado es la creación de un centro de Desarrollo de Recurso Humano en Mantenimiento Aeronáutico con Airbus. Se trata de un área de 130 metros cuadrados dentro de la nave del centro. Sin embargo, dado al crecimiento que han tenido y a que el centro está funcionando al cien por ciento, ya no tienen espacio para la creación de áreas nuevas, que van creciendo con las necesidades del sector industrial. Por eso, ya están planeando la construcción de la segunda nave, que se pensó desde un comienzo cuando se creó el centro. En estos momentos están desarrollando los planos arquitectónicos para empezar la construcción. En esa nueva nave Airbus va a tener un área de 600 metros cuadrados donde se van a instalar simuladores de vuelo, que prácticamente son cabinas de un avión. El valor de cada simulador es más o menos de 150 millones de pesos. Dentro de la segunda nave del CIIA también se va ampliar el área de diseño y fabricación de componentes de materiales compuestos, con nuevas técnicas, más completas.


El área de recubrimientos va a contar con un laboratorio especializado y el área de corrosión la van a crecer con equipos de frontera, que actualmente no tienen. Aunque actualmente el laboratorio es completo se van a ampliar sus capacidades: van a contar con una cámara anecoica para poder hacer estudios de ruidos y vibración. También va a contar con más aulas y laboratorios, ya que la demanda de estudiantes que quieren ingresar a la carrera de licenciatura como a la maestría ha crecido. Hace un año el CIIA dio inicio al doctorado en Ingeniería Aeronáutica, lo que demuestra cómo va creciendo el interés por este sector.  De hecho, han empezado a tener problemas de espacios con las aulas actuales, que piensan solucionar con la creación de la nueva nave. 


Proyectos con Pymes
El CIIA anualmente desarrolla diversos proyectos con todo tipo de empresas, pero los casos que mas se han presentado han sido con Pymes. Poniendo uno de los casos recientes, una Pyme que está desarrollando unos frenos de avión, no por petición de un fabricante si no por iniciativa propia, pues quiere demostrar la eficiencia de unos discos de freno en material compuesto. “Nosotros acompañamos el proyecto desde un comienzo para hacer el diseño de todas las capas que van dentro del disco, hacer la ruta de procesamiento, los materiales que se van a usar, hasta llegar a la fabricación final del disco. Estamos involucrados en todo el proceso, incluidas las pruebas de propiedades mecánicas, de fatiga, resistencia a la temperatura y a la corrosión”, explica la Dra. Zambrano. El proyecto incluye todo: diseño, planeación, análisis y pruebas. Todo lo que involucre la elaboración de los prototipos es cubierto por los recursos del gobierno federal. La parte de producción la financia la misma empresa, porque Conacyt sólo apoya el desarrollo tecnológico del proyecto.


No hay discriminación del tamaño de la empresa y las oportunidades para el desarrollo de proyectos son muchos. Lo máximo que se llega apoya en proyectos es hasta 1.8 millones de dólares. Obviamente, existen empresas pequeñas que hacen proyectos de tan solo 1 millón de pesos (60,000 dólares). El único requisito para el desarrollo del proyecto es que sea una empresa establecida en el país, así sea extranjera.


 “En México hay mucho talento que, junto a la cercanía que tenemos con el mercado estadounidense, ha ayudado al crecimiento del sector aeronáutico del país. Además de la facilidad de comercio con muchos países, gracias a la firma de tratados de libre comercio que facilitan el tránsito de las mercancías”, explica la Dra. Zambrano. Los grandes fabricantes de aeronaves estadounidenses, canadienses y europeos enfocaron su mirada en México como un mercado muy factible para desarrollar manufactura. Al principio el tema era nada más de maquilar, como era la costumbre en el país. Pero, poco a poco, las empresas que han ido llegando y se han dado cuenta de que aquí también pueden desarrollar y diseñar. “Lo han ido soltando muy despacio. Todavía no estamos consolidados como un país en que se haga el diseño desde la parte conceptual.

Muchas cosas llegan y nada más se manufacturan, pero muchas empresas empiezan a tener confianza. Por ejemplo, cuando Bombardier llegó a Querétaro venían con la idea de producir solo arneses y para ello entrenaron a una gran cantidad de personas. Luego de 5 años, se dieron cuenta de todo el potencial que tenían aquí en México y, prácticamente, ya están produciendo el AirJet completo en el país”, agrega la Dra. Zambrano.


Pasar de fabricar solamente arneses a producir todo un avión completo significa una confianza del potencial que tiene México con su gente. En el caso de Bombardier, se dieron cuenta de que podían hacer cosas más grandes y ese tipo de situaciones empiezan a impulsar el sector. “No somos tan baratos como China o la India, pero tenemos muchas ventajas que ellos no tienen. De alguna manera, en estos países las relaciones comerciales y gubernamentales son más complicadas que las mexicanas. Al final, muchas empresas que se instalan en esos países luego se arrepienten, también por temas como la piratería, que aquí está un poco más controlado y con más presencia del gobierno que en esos países”, concluye la Dra. Zambrano.


Oferta académica del sector aeronáutico
Actualmente, el sector académico dedicado a la capacitación para el sector aeronáutico ha crecido bastante en México. Hasta hace ocho años la única institución que ofrecía la carrera era el Instituto Politécnico Nacional en la Ciudad de México (Ingeniero en Aeronáutica), que por más de 70 años había formado los ingenieros en aeronáutica en el país.


La Universidad Autónoma de Nuevo León ofrece la licenciatura de Ingeniero en Aeronáutica. Dicha carrera inició en 2007 y, un año después, la Universidad Autónoma de Chihuahua abrió la carrera de Ingeniero Aeroespacial. En otros institutos han surgido otro tipo de carreras. Incluso se creó un sistema tecnológico a nivel país, en donde se da la carrera de ingeniero en aeronáutica, y también han surgido diferentes universidades que empiezan a contar con carreras del sector, como es el caso de la Universidad de Baja California. Actualmente, son 25 instituciones que tienen programas dedicadas al sector aeronáutico, ya sea a nivel de licenciatura o  a nivel técnico. En el caso de la Universidad Autónoma de Nuevo León, también cuenta con la Escuela Técnica Álvaro Obregón, que ofrece un programa como Técnico de Mantenimiento Aeronáutico.


 “Ahora con el tema de la globalización no hay fronteras. En el caso de nuestros alumnos, ellos tienen la oportunidad de hacer un semestre o un año en el extranjero. Principalmente, se están yendo a Francia y Alemania, obviamente cumpliendo unos requisitos como son un promedio en calificaciones y la presentación de algunos exámenes”, cuenta la Dra. Zambrano. El CIIA tiene algunos convenios con instituciones del extranjero que combinan la parte académica con la práctica en una empresa del extranjero. Eso hace que el estudiante tenga un panorama muy diferente, que le permite conocer diferentes colegas y otros países. “Muchas veces regresan y se vuelven a ir. En nuestra primera promoción enviamos seis alumnos para hacer unas prácticas en el laboratorio de la NASA en California” comenta la Dra. Zambrano.


El CIIA tiene convenios con el INSA (Institut National des Sciences Appliquées) en Paris y Lyon, y en Alemania con la Universidad Técnica de Múnich. A Inglaterra se han ido a hacer posgrados en Nottingham en manufactura avanzada, donde hay muchos centros que están relacionados con Rolls Royce en la fabricación de turbinas, con Boeing o Airbus. Generalmente, estas empresas están insertadas dentro de las instituciones desarrollando posgrados y trabajando en proyectos específicos con los estudiantes.


“Pienso que México como país tiene muchas oportunidades debido a como se ha desarrollado la industria y veo muchas oportunidades en los próximos años. En unos 10 años México va a escalar muchas posiciones, tanto en la recepción de inversión del extranjero como otros sectores que están viendo atractiva la producción en la industria aeronáutica. Es el caso de la industria automotriz, que está mirando hacia la aeronáutica para ganar un pedazo del pastel. Y, de alguna manera, están reconvirtiendo algunos de sus procesos para poder prestar servicios y trabajar con la industria aeronáutica”, comenta la Dra. Zambrano.


Una de las diferencias que tiene México frente a otros países es el recurso humano, ya el pais se ha convertido en uno de los más grandes proveedores de ingenieros, de los cuales muchos de ellos se van a trabajar a Estados Unidos. “Lo único que nos podría frenar un poco es el tema político, ya que las empresas tienen reservas frente a la inversión cuando no ven cierta estabilidad. Pero en cuanto al recurso humano y al acceso que tenemos a la infraestructura científica y tecnológica, vamos por buen camino. En las universidades europeas la empresa y la academia van de la mano. Aquí ya estamos construyendo un camino de confianza entre las empresas y las instituciones”, explica la Dra. Zambrano.
La capacidad instalada en los centros de investigación, en los institutos de las diferentes instituciones de México realmente es muy grande y tiene buenas expectativas de crecimiento. “Cuando no nos conocen, la verdad, piensan que andamos en chanclas.

Pero cuando vienen al país y ven lo que estamos haciendo y los equipos que tenemos, la perspectiva cambia porque se dan cuenta de que sí podemos trabajar de la mano con ellos. Por eso, tanto el recurso humano que se forma y la capacidad en infraestructura que tienen las instituciones para trabajar con las empresas es algo que va a hacer que muchos fabricantes de aeronaves volteen a ver a México y que la industria siga creciendo”, concluye con orgullo la Dra. Zambrano.
 


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